Bailar el tempo más acelerado de las milongas y tangos ligeros requiere la habilidad de interpretar ritmos sincopados y conectarlos con una variedad de pasos que si bien es muy agradable de bailar y de presenciar, puede resultar uno de los estilos más difíciles de aprender.
Como reconocidos milongueros, Gustavo y Virginia tienen la habilidad de convertir este particular baile, para hacerlo accesible a todos en sus clases y exhibiciones.
Virginia Martorani descubrió el tango a los nueve años cuando paseando por las calles San Telmo encontró una pareja bailando en un espectáculo callejero. Fue amor a primera vista y el impactó perduró en el tiempo tanto así que a los 17 años comenzó a tomar clases de tango con Elvira de Virulazo, Miguel Ángel Pla y Ernesto Nani. Luego decidió acercarse a Club Gricel para perfeccionarse... y allí conoció a Gustavo.
Gustavo Chidichimo aprendió de muy chiquito a bailar y a sentir el tango. Su padre, reconocido bailarín de tango y milonga, y otros grandes maestros lo guiaron en su aprendizaje. Actualmente es dueño junto a su padre de la tanguería de Buenos Aires elegida por los conocedores, la tradicional y única Club Gricel.
Reconocidos entre los milongueros por su estilo y su gracia, Gustavo y Virginia han viajado juntos por el mundo dictando clases y realizando exhibiciones inolvidables.
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